La instalación de este nuevo Congreso bicameral presenta nuevos desafíos para la clase política peruana como el manejar nuevas estructuras y nuevos procedimientos parlamentarios.
Por Jose Alfonso Lip Zegarra. 27 enero, 2026. Publicado en diario Correo, el 24 de enero de 2025Las elecciones del 12 de abril de este año presentan un tono distintivo. Después de más de 30 años, la ciudadanía peruana volverá a elegir a senadores y diputados, quienes ejercerán sus funciones parlamentarias por el periodo 2026 – 2031.
Estas dos figuras pueden resultar confusas, especialmente para los jóvenes electores o primeros votantes, por lo que conviene estar informados sobre lo que pueden o no hacer nuestros representantes en este nuevo Parlamento, de la mano con lo establecido en la Constitución.
La instalación de este nuevo Congreso bicameral presenta nuevos desafíos para la clase política peruana como el manejar nuevas estructuras y nuevos procedimientos parlamentarios; así como enfrentar las voces de la opinión pública que catalogan el sistema bicameral como un despilfarro del presupuesto nacional porque realizarán labores “parecidas”, pero no es así.
El principal reto de este nuevo Parlamento es poner a prueba la capacidad de consenso de nuestros parlamentarios, con el fin de sacar adelante sus proyectos de ley en ambas cámaras y los procedimientos de control político, como la acusación constitucional.
En suma, nuestros partidos políticos deberán demostrar que es posible acordar, a fin de llevar a buen puerto aquellas propuestas en beneficio del país, sin que ello signifique de forma alguna renunciar a su labor fiscalizadora. He ahí la principal virtud y el desafío del parlamentario bicameral: saber escuchar y saber dialogar para tender puentes hacia una decisión verdaderamente representativa.








